¿Limpieza Eco o limpieza sostenible?

/ julio 29, 2019

Hasta hace relativamente poco tiempo las palabras ‘Eco’ y ‘sostenible’ eran vistas como dos términos sin aparente relación entre ellos. Por ejemplo, que un producto se anunciara como ‘Eco’ no significaba automáticamente que también fuera sostenible y, de hecho, en muchos casos no lo era.

Cuando el concepto de ‘limpieza Eco’ comenzó a popularizarse en los años 90, mucha gente se lo tomó como una broma. Sus mayores valedores provenían de un movimiento cultural que intentaba cortar el consumismo hedonista implantado en los años 80 con un cambio hacia un consumo más responsable con el medio ambiente. Los lectores de una cierta edad recordarán que en los 90 se acrecentó el interés por temas como los embalajes reciclables, la agricultura orgánica, la protección de la selva, las especies en peligro de extinción, etc.

Por supuesto, esto no significa que no hubiese una conciencia medioambiental con anterioridad, pero con la cercanía del nuevo milenio se acrecentó la conciencia de la fragilidad del medio ambiente y se extendió el sentimiento de que la sociedad en su conjunto debía actuar antes de que fuera demasiado tarde.

Probablemente, este sea el motivo por el que la palabra ‘Eco’ tradicionalmente se ha asociado a productos o servicios que tienen un menor impacto negativo en la salud y el medio ambiente.

En un primer momento, los productos ‘Eco’ que se desarrollaron en respuesta a este interés tenían más de idealismo que de eficacia. Su poder de limpieza era más bien bajo y los argumentos referentes a cómo de ‘Eco’ eran tenían poco sustento, ya que se basaban en una normativa muy laxa. Estos productos, que tuvieron su mercado en el consumidor doméstico, fueron rápidamente descartados por la industria, ya que su eficacia simplemente no cumplía con sus exigentes estándares.

Por otro lado, tenemos el término ‘sostenibilidad’, que ha sido definido de diversos modos a lo largo del tiempo y de formas que parecen alejarlo del término ‘Eco’. Hoy en día, sin embargo, sostenibilidad se utiliza generalmente como referencia a los tres factores que han de guiar cualquier estrategia empresarial (social, medioambiental y económica).

Pese a las diferencias en sus definiciones, es fácil llegar a la conclusión de que los conceptos, ‘Eco’ y ‘sostenible’, tienen una relación muy estrecha, y su uso se está fusionando en el concepto ‘limpieza Eco sostenible’. Esencialmente, el uso de herramientas y productos ‘Eco’ y equipamiento que:

  • Tienen un menor impacto en el medio ambiente.: Promueven la consecución de beneficios medioambientales, sociales y económicos.
  • Reducen el uso de recursos naturales de cualquier tipo (energía, agua, papel…).

Dado que son las personas las que finalmente aplican los productos y protocolos de limpieza, y que gran parte de una limpieza ‘sostenible’ consiste en cómo se usan los productos químicos, para cumplir con los requisitos de una ‘limpieza eco sostenible’, es muy importante una correcta formación de los empleados.

Por ejemplo, una mala dilución de un producto químico puede hacer necesario incrementar la cantidad de producto que se utiliza. Esto no implica únicamente el despilfarro de recursos, haciendo el proceso menos sostenible, sino que puede, adicionalmente, reducir o incluso eliminar los beneficios asociados a la limpieza ‘Eco’, incrementando los problemas medioambientales o de salud que los residuos puedan crear e, incluso, afectar negativamente a los resultados de la limpieza.

Además, y aunque pueda parecer marginal, la dilución incorrecta de productos de limpieza incrementa el consumo de agua, impactando negativamente en el medio ambiente. El uso correcto de los productos no es, por tanto, solo un requerimiento para que el proceso sea efectivo, sino que también ayuda a mantener sus beneficios medioambientales.

¿Cómo determinar qué producto elegir?

Cuando intentamos modificar nuestro proceso de limpieza a un proceso más sostenible, el primer paso es analizar qué productos se utilizan en la actualidad en planta, cuáles tienen alternativas más sostenibles y cuáles pueden ser eliminados. Durante este proceso, un contacto directo y fluido con el fabricante de productos de limpieza y desinfección es esencial.

Por ejemplo, aunar referencias en una única que pueda ser utilizada para tareas similares nos permite incrementar los volúmenes de compra, reduciendo costes y permitiendo optimizar el transporte y el residuo generado (por ejemplo, comprando un único envase de 1.000 L de una solución en lugar de múltiples envases de 20 L de productos similares).

Por último, es primordial fijar unos objetivos claros, ambiciosos, realistas y ante todo medibles, que nos permitan evaluar nuestro progreso hacia una limpieza más sostenible. Ya sabemos que aquello que no se mide no se puede mejorar. Esta evaluación debería incluir como mínimo:

  • Una comparación entre la situación previa y posterior al cambio, incluyendo las mejoras obtenidas en reducción de residuos o en la mejora de su tratamiento.
    • Una comparación de la energía y agua consumidos en los procesos de limpieza antes y después de los cambios introducidos, para evaluar la mejora obtenida.

    Estos datos nos deben mostrar fácilmente qué pasos se han dado, qué se ha alcanzado con los mismos y qué otros cambios son necesarios. Y, si bien el camino puede ser difícil al inicio, éste nos recompensará con un mundo más sano, verde y sostenible

  • @revistalipieza.es
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