El aseo urbano en España

/ junio 8, 2019

Las actividades de recogida de residuos y de limpieza urbana son tareas de gran importancia para el funcionamiento de un municipio. Podemos incluso afirmar, como se observa durante una huelga de estos servicios, que sin la recogida de sus residuos y sin la limpieza de sus calles, una ciudad se colapsaría

El objetivo de estos servicios es ante todo una cuestión higiénico-sanitaria, para permitir que la ciudad esté en un estado adecuado de higiene. Es indispensable también para permitir una buena calidad de vida de los ciudadanos y redundar en el buen aspecto estético del municipio.

La limpieza de las calles se ha convertido en uno de los principales problemas para la población. De hecho, entre los 15 mayores problemas de un municipio, la falta de limpieza ha ido escalando puestos año tras año y sigue presentando importantes diferencias entre ciudades del norte y del sur de España.

Las medidas más eficaces para mejorarla limpieza viaria pasan por concienciara la gente. No obstante, la gestión municipal también juega un papel importante.

A nivel nacional, casi el 90% del sector de limpieza y recogida está gestionado por empresas totalmente privadas o por uniones de varias empresas privadas. Sólo el 10% de los municipios están gestionados por empresas de capital público. Esto contrasta con la situación en Europa, según un estudio realizado por ISWA (International Solid Waste Association) en el que se analizó la situación de 19 ciudades, la gestión por parte de empresas capital privada es minoritaria (tan sólo el 19%), mientras que la gestión por parte de empresas capital totalmente público se da en el 62% de los casos, y la unión entre empresas de capital público y privado en 19%.

En el último estudio realizado por la OCU, en el que se tiene en cuenta la valoración de los ciudadanos sobre aspectos como el estado de calles y aceras, de parques y jardines, la presencia de excrementos, casas y locales abandonados, pintadas y carteles y el entorno de los contenedores, sitúa a Oviedo como la ciudad más limpia de todo el territorio nacional, seguida de Bilbao.

En el otro extremo se encuentran Alcalá de Henares, Madrid y Alicante, consideradas por ese orden las menos limpias de España.

Bien es verdad que los recortes sufridos en los presupuestos de muchos ayuntamientos han influido en la caída de la satisfacción de los ciudadanos respecto a la limpieza de su ciudad. Siendo el gasto medio anual de 54 euros por habitante y año, aunque con grandes diferencias según la ciudad. Pero gastar más dinero no garantiza una ciudad más limpia. Según la OCU, Madrid es una de las ciudades que más gastan (78 euros por habitante al año) y es una de las más sucias, mientras que Oviedo (52 euros por habitante), está en el top de las más limpias.

En 2017, el sector de la limpieza facturó en España 10.000 millones, un 2% más que en 2016.

La limpieza de las ciudades no sólo es una necesidad estética, sino también higiénica y de protección

ambiental. Los residuos viarios no constituyen un problema ambiental grave, pero su presencia produce contaminación visual,así como riesgos higiénicos y sanitarios.

El Ayuntamiento debe establecer un método de control de la calidad de los servicios de limpieza viaria que se realicen en su municipio, para lo que es necesario crear un sistema que permita conocer, controlar y mejorar los medios utilizados y la calidad de los servicios prestados por la empresa municipal correspondiente o por la empresa concesionaria de dicho servicio. Para diseñar el método de control se debe partir de la identificación de los factores que intervienen en el grado de satisfacción del ciudadano con la limpieza de su municipio y las líneas básicas de actuación del Ayuntamiento.

En cualquier ámbito de gestión ambiental resulta ya imprescindible la utilización de instrumentos sociales de participación,educación y concienciación. En el caso de la gestión de los residuos municipales este particular adquiere más validez si cabe, ya que los sistemas de gestión de residuos urbanos han sufrido un rápido avance en los últimos años y cada vez es más necesaria la colaboración ciudadana para garantizar el éxito de las políticas de reducción, reciclado, valorización y correcta eliminación de dichos residuos. Además de resultar imprescindible la utilización de herramientas sociales, es necesario que su planificación se acometa simultáneamente a la de la propia gestión de los residuos municipales. Los mejores índices de valorización de residuos se presentan en los municipios donde se aplica este principio, es decir, en ciudades donde existe un impulso político hacia la valoración de los instrumentos sociales en la gestión de residuos y en las que las decisiones en la planificación de esta gestión se toman teniendo en cuenta sus implicaciones sociales

@revistalimpieza.es

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