Limpieza en hospitales

/ abril 2, 2019

La limpieza hospitalaria es la limpieza más técnica y exigente del sector profesional. Dicha exigencia nace de la necesidad de no solo aportar una limpieza estética basada en la suciedad visible o de la simple comodidad que serían aceptables para otro tipo de sectores, sino de aportar un control de la población microbiana

La finalidad última es la reducción de infecciones nosocomiales, es decir, las infecciones que son contraídas durante el tiempo de hospitalización. Por ello, en este tipo de limpiezas será necesario añadir el término higienización. Con higienización entendemos la reducción de la contaminación ambiental y de los posibles riesgos que pueda conllevar para la salud de los usuarios. Dicha reducción supondrá el decrecimiento del número de infecciones nosocomiales y con ello un ahorro de dinero y sufrimiento.

Una característica de las últimas décadas es que la susceptibilidad a la infección hospitalaria ha aumentado progresivamente en función de la mayor agresividad de las técnicas diagnósticas y terapéuticas y del aumento en la expectativa de vida de la población, todo ello hace que los métodos y técnicas de limpieza deban ser cada día más rigurosas.

Dicho control microbiano adquiere una importancia significativa porque nuestros usuarios son pacientes con factores de riesgo como la inmunosupresión, respiración asistida, intervenciones quirúrgicas, quemaduras, neonatos, etc.

Menos de un 1% del total de microorganismos son potencialmente patógenos; pero es suficiente para infectar a pacientes susceptibles

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