Aire que no ves, contaminación que respiras

/ enero 24, 2019

La calidad del aire en los espacios cerrados es una media de cinco veces peor que la del exterior, según todos los estudios realizados en los últimos años. Si a esto le unimos espacios con muchas personas trabajando durante horas; a veces incluso en turnos rotativos las 24 horas del día; edificios inteligentes que no permiten abrir ventanas, o enfermos, que producen emisiones tóxicas, la conclusión es que estamos pasando por alto la importancia de cuidar la calidad del aire.

En España, según un estudio realizado por CCOO, el 65 por ciento de los edificios tienen sistemas de filtración de aire mal ajustados o inadecuados, y el 35 por ciento tienen cerradas totalmente las entradas de aire para conservar la energía, con lo que no hay renovación.

El diseño original de un edificio de oficinas se realiza contando con un sistema de distribución de aire que, en la mayor parte de los casos, responde a las necesidades de las salas. Sin embargo, es común que la empresa compartimente su espacio conforme a sus necesidades, creando por ejemplo despachos nuevos o falsas paredes que delimiten las distintas áreas. En estos casos, la circulación del aire se altera completamente y algunas zonas pueden ser deficientes a la hora de reciclar el aire que respiramos.

La Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo define que un edificio debe ser calificado como «enfermo» cuando más del 20 por ciento de sus usuarios expresan quejas sobre la ventilación, temperatura, humedad y aire respirable con el que se enfrentan cada día. ¿Y cuáles son los síntomas? A grandes rasgos, y según los manuales de Seguridad Laboral, se escalonan en cinco niveles: sequedad de piel y ojos, lagrimeo y secreción nasal, procesos asmáticos y opresión torácica, dolor de cabeza y fatiga y, por último, infecciones y patologías de más envergadura como gripe, resfriado o bronquitis.

Si un trabajador se encuentra a disgusto en el ejercicio de su profesión, la productividad baja forzosamente. Si además, el aire no está limpio, se vuelve más sensible frente a todo tipo de obstáculos en el plano personal y el profesional.

La relación entre calidad del aire y absentismo está clara. Según datos del departamento de Salud Laboral de CCOO, entre el 30 por ciento y el 40 por ciento del absentismo laboral se debe a problemas de las vías respiratorias superiores. Y muchos de estos males son fruto de la mala conservación de los circuitos de ventilación de los edificios.

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